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Deforestación de bosques en Argentina, Paraguay y Brasil

El hambre del mercado global y las débiles leyes ayudan a la depredación de bosques en la cuenca del Río Paraná. Inundaciones, sequías, calor extremo...

Ambiente 15 de noviembre de 2022 MPB MPB
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El Paraná: zona donde confluyen las fronteras de Paraguay, Brasil y Argentina.

Si comparamos entre Paraguay, Brasil y Argentina, la mayor deforestación se ha producido en este último país. Tanto en forma total como parcial, la superficie de la cuenca fue siendo reducida en los últimos 20 años. Es así como, en Argentina, 7,62 millones de hectáreas ( el equivalente a 12 canchas de fútbol) fueron eliminadas, en un país que cuenta con el 37,5% de la cuenca baja del Paraná, lo que es igual a decir: 56,5 millones de hectáreas.

A la fecha, los incendios forestales son responsables de la eliminación de 223 mil hectáreas. Entre los municipios más dañados se cuentan: Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca; al norte de la Argentina. En la zona este, Misiones.

El cambio de uso del suelo en Brasil, ubica a este país como el segundo territorio más afectado. Desde 1960, además de producir caña de azúcar y ganado vacuno, produce soja y maíz. La caña, el ganado y la soja fueron avanzando sobre la superficie de la cuenca del Paraná. 

Brasil cuenta con el 59% de la superficie de la cuenca alta, un total de 8,9 millones de hectáreas, pero registró una deforestación mucho menor que Argentina. De los 6,73 millones de hectáreas, 196 mil fueron consecuencia de incendios forestales. Las zonas más afectadas fueron los estados de Paraná, Santa Catarina, Mato Grosso do Sur y Sao Paulo.

La producción agropecuaria en la cuenca en cada vez mayor

Uno de los grandes centros de producción ganadera y vacuna se encuentra en la cuenta del Paraná, su explotación indiscriminada se realiza a un costo altísimo para el planeta. 

Según recientes estudios, la cría de ganado y la agricultura en Argentina, Brasil y Paraguay traen aparejada la pérdida de cobertura forestal en toda la zona. Así la gran contradicción: la producción de materia prima genera grandes divisas pero destruye el suelo y los recursos naturales, hipotecando el futuro de la región.

Para el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea y el Sistema de Información sobre Sequía para el sur de Sudamérica, "el cultivo extensivo de soja, trigo, maíz y la pastura del ganado vacuno son la causa de la deforestación de la Gran Cuenca del Plata y de su subcuenca, el Paraná".

Para los investigadores, además la sequía transcurrida entre el año 2019 y el 2021, produjo una baja histórica del caudal del río Paraná, agravada por el cambio en el uso del suelo y la deforestación. Lo que modificó el ciclo de lluvia en la naciente del río, ubicada en territorio brasilero.

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Para el hidrólogo Roger Monte Domecq, la desforestación que viene sufriendo la cuenca ha interrumpido el proceso de evaporación de agua de los suelos y de las transpiración de las plantas, que hace que regresen a la atmósfera y luego caigan como lluvia. 

Al desaparecer los bosques y las selvas, se pierde vegetación contenedora de agua y dejan de formarse las nubes. Durante agosto de 2021 las aguas del río Paraná descendieron a 0,2 metros; gran cantidad de zonas se secaron, fundamentalmente hacia Argentina. El caudal promedio también bajó hasta alcanzar los 6.600 metros cúbicos por segundo, impidiendo el paso de las embarcaciones que trasladan soja, trigo, maíz y carne vacuna hasta el Río de la Plata. Esto impactó en el comercio y la economía de Argetina, Brasil y Paraguay en forma negativa, haciendo caer las divisas y disparando el costo del transporte marítimo y el valor de los alimentos al interior de los mercados.

Cultivo extensivo en Alto Paraná (Paraguay)
Cultivo extensivo en Alto Paraná (Paraguay).

El monocultivo arrasa con los bosques y las selvas

Los bosques y selvas de la cuenca del Paraná, hace 20 años, almacenaban humedad, daban regularidad a los ciclos de lluvia, preservaban los nutrientes del suelo y el caudal de los ríos. Hoy todo esto casi que ha desaparecido y su causa fundamental es el monocultivo.

Las posibilidad de transgredir con facilidad las leyes que rigen en los tres países para regular el cambio de uso del suelo ha dado lugar a la expansión de las fronteras agrícolas y su impacto adverso en las poblaciones rurales.

Al tiempo que los productores ganaderos avanzaban en contra de lo legalmente estipulado, los poderes judiciales y legislativos hacían la vista para otro lado argumentando que el ingreso de divisas sería elevado para los países de la cuenca.

En el caso de Argentina se produjo una aceleración en la deforestación de la cuenca a partir del año 1996, momento en el que el Gobierno liberó el uso de semillas transgénicas de soja. La Ley de Bosques, implementada en 2007 intentó frenar algo la deforestación pero no se dió del todo. En el caso de Brasil, el Código Forestal Brasileño del año 2012 fue modificado en el 2018 y se convirtió en permisivo para la explotación agrícola y ganadera, dando lugar a una aceleración en la pérdida de cobertura forestal.

Las consecuencias humanas y ambientales de la defortestación de la cuenca

Para Armin Feiden, ingeniero agrónomo de la Universidad del Estado de Paraná, lo que más preocupa es la falta de agua, ya que se trata de un recurso estratégico para la economía, el comercio y el abastecimiento de las personas. Al hablar de la deforestación creciente de la cuenca del Paraná “lo que se omite son las consecuencias humanas y ambientales de la actividad agroganadera”.

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Tomás Zayas, Coordinador de la Asociación de Agricultores de Alto Paraná.

Del mismo modo, se ve afectada la seguridad alimentaria de los residentes de esta zona a raíz de los efectos de la agroexportación. En tal sentido, el coordinador de la Asociación de Agricultores de Alto Paraná, "el modelo vigente da un golpe de muerte a la agricultura familiar". Tomás Zayas indica que el modelo agroexportador que deforesta el Paraná "ha provocado que miles de agricultores vendan sus parcelas, dejen de cultivas y migren a las ciudades. La desaparición de la agricultura de consumo deja sin alimentos a los campesinos y al mercado local”, advierte.

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