Abono humano, la opción verde para tu funeral

Inhumación o cremación fue hasta hoy nuestro destino al morir. Ambos casos generan índices de contaminación altísimos. ¿Imaginaste algunas vez convertirte en abono para tu patio?

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Hay, afortunadamente, quienes piensan de acuerdo a los tiempos que corren. Si buscamos reducir el impacto ambiental de cada una de nuestras acciones, la noticia es que podemos seguir haciéndolo aún muertos. 

Recompose se llama la empresa dirigida y fundada por Katrina Spade, quien señala que el proceso para transformar restos humanos en abono orgánico puede desarrollarse de forma segura en un plazo de treinta días. Esta acción denominada “compostaje humano” contribuiría a ahorrar más de una tonelada de carbono, si lo comparamos con las cremaciones o entierros tradicionales.

Estudios científicos indican que cuando un cuerpo humano es quemado emite cerca de 27 kilos de carbono. En el Reino Unido un 16% de la contaminación por mercurio, existente en el aire, proviene de la cremación de cadáveres.

Por su parte, la inhumación genera un efecto similar al de un depósito de material orgánico, con el agregado de la dispersión de líquidos provenientes de la descomposición, sobre el suelo y los acuíferos. En España, por año, se realizan cerca de 400.000 funerales y normalmente los cuerpos son sepultados en cementerios. La descomposición de los cadáveres libera químicos que son potencialmente contaminantes, compuestos mayoritariamente por: base de carbono, amoniaco, cloruro, sulfato, sodio, potasio. Sin contar los remanentes de tratamientos hospitalarios como la quimioterapia.

En Estados Unidos cada año se emplean 82.000 toneladas de acero, 2.500 toneladas de bronce y cobre y 1.4 millones de toneladas de cemento, utilizado para mantener la forma de las tumbas, de acuerdo a datos del Consejo de Entierros Verdes, organización sin fines de lucro.

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El proyecto Recompose viene avanzando a raíz de la urgencia frente al cambio climático y lo qué podemos hacer para revertirlo. La “reducción orgánica natural”, como se denomina a la acción de convertir restos humanos en abono natural, apunta a devolverle al planeta algo de lo que uno recibió en vida.

La legislación para permitir este proceso recibió en el estado de Washington el apoyo bipartidista lo que posibilitó que fuera aprobada en primera instancia.

No es lo mismo descomposición que recomposición

La descomposición es un proceso que se da cuando el cuerpo no ha recibido sepultura. La recomposición ocurre cuando se integran los restos con la tierra, evitando la liberación de 1,4 toneladas de carbono si la comparamos con la cremación.

La buena aceptación de este proyecto, según señala su directora, se debe a que muchos eligen un plan de atención para su muerte acorde a su decisión de vivir (y ahora morir) en armonía con la naturaleza.

¿Cómo un cuerpo humano pasa a ser abono?

Fácil. Se coloca el cuerpo en un recipiente contenedor cerrado que contiene alfalfa, paja y madera. El cuerpo se va girando lentamente para que la descomposición sea uniforme, mediante los microbios. Al cabo de treinta días, el cuerpo se encuentra listo para que sus familiares decidan entre qué árboles o plantas esparcirlo.

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